En ningún caso he dicho eso, no sé de dónde sacas esa idea. Lo que he dicho es que vale el querer progreso, incluso (y aún más) si el resto del sistema le juega en contra.
Quien tiene ilusiones, o quien ve cosas que hay que mejorar, al menos tiene algo que quiere lograr, y convencer a un pueblo que por lo demás ha pecado de dejado de que se pueden lograr es clave para que también ellos pongan su grano de arena, después de todo se supone que escogemos presidente, no dictador.
Y tanto o más que eso, tiene que ser un líder que se alinee con el progreso. Un KKKast no sirve de nada, por muy realista y competente que sea. Todo lo contrario: si fuera competente sería un mayor peligro.
Quizás te faltó más contexto: el político español que parafraseé era progresista. Entonces cuando dice que es más progresista el que logra más, habla del progresismo misno, de hecho, se estaba refiriendo a Podemos. Si Kast consigue sus logros, no sería más progresista porque no estaría logrando progreso.
Ciertamente es bueno que el político tenga un “horizonte país”, una idea de cómo deberían ser las cosas en el largo plazo. Ese no es el problema. El problema es cuando un político llega haciendo promesas de campaña que no podrá cumplir durante su gobierno. Eso no es progresismo. Eso es demagogia.
No es que no coincida en lo de prometer lo que no se puede cumplir pero 1.- esto es política, literalmente se trata de prometer lo que sea por más que sea algo malo, es el juego en que los candidatos están atrapados y 2.- no tiene nada de malo prometer algo que necesita 10 años en un gobierno de 4, si se puede dejar empezado y emplazado para que siguientes gobiernos puedan continuarlo. Si se pudiera prometer sólo lo que se puede conseguir dentro de un periodo de 4 años (o de 2, en los países que tienen “bicameral en la mitad”), ningún plan social de largo plazo funcionaría.
Tú dices que hacer promesas que no se pueden cumplir es esencial para ser de izquierda?
Prefieres un demagogo a un líder realista y competente?
En ningún caso he dicho eso, no sé de dónde sacas esa idea. Lo que he dicho es que vale el querer progreso, incluso (y aún más) si el resto del sistema le juega en contra.
Quien tiene ilusiones, o quien ve cosas que hay que mejorar, al menos tiene algo que quiere lograr, y convencer a un pueblo que por lo demás ha pecado de dejado de que se pueden lograr es clave para que también ellos pongan su grano de arena, después de todo se supone que escogemos presidente, no dictador.
Y tanto o más que eso, tiene que ser un líder que se alinee con el progreso. Un KKKast no sirve de nada, por muy realista y competente que sea. Todo lo contrario: si fuera competente sería un mayor peligro.
Quizás te faltó más contexto: el político español que parafraseé era progresista. Entonces cuando dice que es más progresista el que logra más, habla del progresismo misno, de hecho, se estaba refiriendo a Podemos. Si Kast consigue sus logros, no sería más progresista porque no estaría logrando progreso.
Ciertamente es bueno que el político tenga un “horizonte país”, una idea de cómo deberían ser las cosas en el largo plazo. Ese no es el problema. El problema es cuando un político llega haciendo promesas de campaña que no podrá cumplir durante su gobierno. Eso no es progresismo. Eso es demagogia.
No es que no coincida en lo de prometer lo que no se puede cumplir pero 1.- esto es política, literalmente se trata de prometer lo que sea por más que sea algo malo, es el juego en que los candidatos están atrapados y 2.- no tiene nada de malo prometer algo que necesita 10 años en un gobierno de 4, si se puede dejar empezado y emplazado para que siguientes gobiernos puedan continuarlo. Si se pudiera prometer sólo lo que se puede conseguir dentro de un periodo de 4 años (o de 2, en los países que tienen “bicameral en la mitad”), ningún plan social de largo plazo funcionaría.